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| Eduardo Ramos Rodríguez | ||||||||||||||||||||||||
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| ¿Es posible hacer radio con gente que se cree Napoleón o la esposa del conocido futbolista argentino Gabriel Batistuta? ¿Con gente que cree que Dios le dijo que el mundo se acaba mañana en la tarde, aquellos que piensan que viven por encima del cielo o los que aseguran residir en Marte? Es posible. Radio la Colifata, un híbrido entre comunicación y psiquiatría está logrando que en un centro neuropsiquiátrico, el José T. Borda de la ciudad argentina de Buenos Aires, confluyan los internos del mismo para que una vez a la semana se dediquen a hacer de periodistas en este primer experimento latinoamericano de la radio como servicio terapéutico para enfermos mentales. Juliana Zuc de Batistuta, relata que cuando llegó al Borda, hace ya más de tres años fue un día muy especial: “Por aquella época nos casamos con Gabriel (Batistuta). Como soy judía tuve que convertirme al catolicismo para que el cura de la Iglesia del Moyano nos pudiera casar”. |
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| Eduardo Ramos | ||||||||||||||||||||||||
| Ella es la encargada de las consultas astrológica que los oyentes de este espacio les hacen llegar semanalmente al Centro Psiquiátrico. Asegura que compra muchos libros sobre astrología y que por eso es capaz de responder a las preguntas de los oyentes Tras 11 años de experimento radial, la dirección del hospital neuropsiquiátrico José T. Borda, aceptó como terapéutico radio “La Colifata”, permitiendo a los profesionales que laboraban en este proyecto (comunicadores , psiquiatras y psicólogos) acceder a los archivos médicos de los pacientes de este hospital. Gran logro para un proyecto, que más allá de su creador, el joven psicólogo Alfredo Olivera y unos cuantos voluntarios, no tuvo durante mucho tiempo ningún apoyo por parte de la institución en la que trabajaba En 1991, el aún estudiante de psicología Olivera comenzó con un pequeño taller ocupacional para los internos. El proyecto nació con muchas ganas y con escasos recursos. Olivera y una grabadora, de esas que usan los reporteros de los periódicos o de las radios, sirvieron como detonantes para iniciarlo En la primera sesión un grupo de pacientes platicaron sobre el tema “La mujer es un bichito raro”. De ahí Alfredo hizo un resumen de los comentarios de los pacientes y se lo llevó a una radio del barrio, en donde una emisora convencional pasaba estos fragmentos. De pronto, los oyentes de la radio barrial empezaron a preguntarse que qué era eso; comenzaron a hacer llamadas de teléfono a la emisora para preguntar por esa sección... Se había conseguido generar interés en una parte de la sociedad. Desde la radio se empezaron a grabar los comentarios que los oyentes hacían, ya sobre la situación que vivían los internos en el Borda, sobre como los trataban, sobre cómo veían ellos a los de fuera o simplemente para opinar sobre el tema de esa semana. A Alfredo le pareció que este tipo de comentarios de los oyentes sería muy interesante para que sus “muchachos” lo oyeran y al mismo tiempo pudieran responderles. Las llamadas de los oyentes eran grabadas por la emisora, y de ahí llevadas al centro para que los internos lo pudieran oír. La radio volvía a hacer de su magia una rica forma de comunicarse. Aún sin tener gran difusión o grandes medios, se había generado un proceso de retroalimentación entre oyentes e internos. Los enfermos mentales también podían opinar sobre cualquier tema, y no sólo eso, sino que platicar de tú a tú con los oyentes que así lo quisieran. Las ondas acababan de romper una frontera real entre dentro y fuera; entre locos y cuerdos; entre realidad y ficción. Había nacido un nuevo microespacio de radio: “La columna de los internos del Borda”. LOS COLIFATOS Continuaron los sábados de “radio” en el Borda, y así pasaron semanas y meses. La presencia de esta propuesta cada vez atraía a más oyentes. La FM en la que se pasaban estos fragmentos, solicitó que les pusieran un nombre a su espacio. Entre los propios internos eligieron más de 40 nombres, de los cuales solo uno, Colifato, aludían a la locura. Colifa, en el dialecto de Buenos Aires, viene a significar alguien que está loco, pero es querible, cariñoso. Como éstos no se ponían de acuerdo fueron los oyentes de la emisora los que les asignaron el nombre. Radio La Colifata. Los de afuera “ubicaban” a los de adentro en su lugar: los loquitos del Borda. Ya en 1992 , Olivera había contactado con otras emisoras de FM en Buenos Aires para que Radio La Colifata se extendiera más allá del barrio en donde nació, pudiendo ser escuchado en otros lugares de Buenos Aires. Con el tiempo se expandió, distribuyéndose a distintos lugares del país: actualmente hay entre 30 y 50 emisoras de radio convencionales que retransmiten estos fragmentos. El procedimiento es siempre el mismo: lo que se platicaba en el Borda se lleva a un estudio de edición en donde se realizan cápsulas de dos minutos de duración cada una. Y de ahí a las distintas radios. Cada emisora se compromete a grabar el momento en el que se pasaba el fragmento seleccionado, con la voz del locutor de la estación local presentándolos. Esto, junto con las reacciones del público, llegaba de vuelta al Borda donde los pacientes pueden oírlo. El comunicador, así mismo, no es más que un intermediario entre los internos y el público: lanzan preguntas, genera debate, polémica, comentarios, preguntas, etc. Pero los verdaderos protagonistas son los internos y su público. El periodista se convierte en mediador, y no en protagonista del acontecimiento. Olivera apunta: “Cada uno se acerca desde su singularidad, y como método terapéutico debemos de acomodarlo a todos. Por ejemplo propusimos una especie de juego: los corresponsales: Aquel que se creía que vivía en Marte, hacía sus crónicas desde allá; o aquel otro que vivía encima del cielo hacía lo propio desde este lugar. Había que incluir la palabra del paciente, sea delirante o no. El grupo le hace su hueco y eso sirve para potenciar la comunicación, para que el paciente recupere su auditorio: que recupere las ganas de comunicarse a partir de que existe un grupo que lo escucha”. “Así mismo la radio funge como terapia para dar respuesta a un cuadro de patología mental. Clínicamente hablan desde la dignidad de su palabra para ofrecerla a la comunidad, pero socialmente reina un ambiente hostil hacia los locos. Y en el imaginario social, el mito los ubica como alguien inevitablemente insensato y potencialmente peligroso. La Colifata hace preguntas (¿Tengo miedo al loco?. No sé como me contestará...) Se pasa de la certeza a la pregunta. ¿Cómo es estar loco? Dejar hablar a la locura y que hablen también los miedos asociados ésta. Por ejemplo un loco sube a un tren y se pone a gritar: da miedo, o asco o repulsión por su olor… Se trata de que eso hable también. Que el miedo hable y que la gente normal reflexione y piense sobre esto. Hay pues reflexión-participación e intervención ( de los terapeutas). La radio se erige como otra arma para intervenir terapéuticamente y que pueda dar resultados. Se trata de que los “normales” cambien su miedo por acción. Se intenta así mismo cambiar el miedo que todos tenemos hacia ellos y a hablar de ese tema tabú. Que la palabra circule y comience a hablar. Esto tiene que ver con la salud”. LA COLIFATA SE HIZO GRANDE Con el tiempo Radio La Colifata fue creciendo. Llegaron donaciones: equipo para editar; un coche para transportarlo, una antena y un transmisor, para que desde el propio centro se pudiese empezar a retransmitir Actualmente ya están emitiendo desde el propio centro neuropsiquiátrico: cada sábado de 14.30 a 19.30 con su propia antena y con una frecuencia: 101.1 FM. Cuentan con una potencia de 300 Wats que les permite a los internos del hospital sintonizarla desde cualquier parte del mismo, y aún así mismo, es escuchada en los barrios de la Zona sur de Buenos Aires. Y sigue creciendo: cada viernes algunos de los internos que pueden salir del Borda van a la calle a hacer radio en vivo. Trabajan para una afamada FM de Buenos Aires, que les da un tiempo en antena para que tengan sus espacios semanales en directo. El equipo (compuesto por los internos, un periodista y un psicólogo) se reúne el viernes en la mañana para planificar su salida. Leen los diarios del día, definen que noticia quieren tratar; llaman a las personas que les puedan ayudar en esto y se van en busca de la información del día. Radio en directo hecha por locos para normales. Y no sólo eso. Algunos de los pacientes del Borda que participan en este proyecto han logrado gestionar y conseguir acreditaciones de prensa para asistir a diversos eventos (Por ejemplo: hay dos periodistas internados que están acreditados en el estadio de fútbol de Boca Juniors y siguen la campaña del equipo desde el palco de prensa). Esta experiencia, valiente en cuanto a la propuesta, atrevida en cuanto a contenidos y constante en el tiempo, ya ha tenido réplicas en otras partes del mundo. Que se sepan ya existen propuestas similares en Uruguay, Chile, Alemania o España. Los de dentro nos cuentan a los de fuera como está el mundo. A veces con tonalidades grises y con sedadas visiones de la realidad; otras con los colores de un arco iris despampanante y las pinceladas más lúcidas que se puedan recrear. A uno le queda la duda de a qué carta jugársela. ¿De qué color es la cara de la realidad? ¿Quién tiene la neta? La Colifata ofrece su trocito de vida: déjate colorear el día |
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| Referencias | ||||||||||||||||||||||||
| Olivera, Alfredo. Conferencia presentada en la IV Bienal Internacional de Radio, México DF. 20-24 mayo 2002 Rojas, Patricia. “Locos en el aire”. Revista Gatopardo, Colombia, número 24; mayo del 2002. págs. 62-72 www.radiolacolifata.com.ar |
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