Referencias:
Collins, R., (1996) Cuatro tradiciones sociológicas. Traducción de Angel Carlos Gonzalez. México, Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco.
Durkheim, E. (1998) Las reglas del método sociológico y otros escritos sobre filosofía de las ciencias sociales. Madrid, Alianza.
Farfán Hernández, R., (1995) Teoría Sociológica. Apuntes de la asignatura de Teoría Sociológica I tomados por Antonio Emmanuel Berthier. México, Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco.
Laudan, L. (1986). El progreso y sus problemas. Madrid, Encuentro.
Weber, M. (1999)
Economía y sociedad. México, Fondo de Cultura Económica.
Cómo citar este texto:
Berthier, A., (2008) Tradiciones de pensamiento sociológico. En Conocimiento y Sociedad.com [En línea]. Disponible en: http://www.conocimientoysociedad.com/Tradiciones.html (Accesado el día {fecha en que se accdesó}.
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Las tradiciones de investigación
El concepto de tradición de investigación fue acuñado en la filosofía de la ciencia por el norteamericano Larry Laudan (1986) como una forma de aproximación a la manera como tiene lugar el desarrollo de la ciencia.
Laudan propone que para entender el progreso científico podemos proceder a identificar el cuerpo de suposiciones básicas tanto racionales (cognitivas) como irracionales (emotivas) que sirven de sustento a las teorías científicas. Este cuerpo de suposiciones está conformado por el cúmulo de creencias filosóficas y reflexiones metodológicas que son adoptadas por una comunidad científica y de las que obtiene una serie de directrices para construir las teorías y realizar las investigaciones sobre algún ámbito específico de la realidad (su objeto de estudio). Laudan, señala que :
“...una tradición de investigación es un conjunto de supuestos generales acerca de las entidades y procesos de un ámbito de estudio, y acerca de los métodos apropiados que deben ser utilizados para investigar los problemas y construir las teorías de ese dominio”. (Laudan, 1986:116)
Una tradición puede entenderse por lo tanto como una manera particular de concebir el ámbito de la realidad que el científico se propone estudiar. Según Laudan, los lineamientos generales que aporta la tradición a una disciplina científica no son comprobables debido a su carácter general y pueden ser compartidos por varias teorías aunque éstas no pertenecen a una misma disciplina. Al conjunto formado por los presupuestos generales y las teorías que éstos originan en diferentes ciencias se le denomina tradición de investigación científica.
El conjunto de principios que conforman a una tradición permite al científico plantearse un determinado tipo de problemas de investigación y le otorgan las directrices necesarias para resolverlos a través de las teorías científicas. Éstas últimas, por lo tanto, son visualizadas por Laudan como una "maquinaria" que posee la tradición de investigación para la resolución los de los problemas concernientes a su ámbito de estudio.
Dentro
de las directrices proporcionadas por las tradiciones de investigación
al trabajo teórico pueden reconocerse tres tipos:
1. Directrices Ontológicas: aquellas que indican al científico
la naturaleza de las entidades que conforman la realidad que pretende investigar.
2. Directrices Metafísicas: aquellas que indican al científico
los procesos no observables que organizan la realidad que pretende investigar.
3. Directrices Metodológicas: aquellas que indican al científico
la forma como debe aproximarse a la realidad que pretende investigar.
Dado que las Tradiciones de Investigación parten de suposiciones no
comprobables (y por lo tanto también no refutables), podemos decir
que se encuentran a un nivel Meta-teórico dentro de la actividad científica,
esto es, se encuentran en la plataforma que corona al “edificio”
de generación del conocimiento científico:
Nivel Metateórico
Principios
generales no susceptibles de verificación
Tradiciones de Investigación
Nivel Teórico
Red
de operaciones conceptuales que estructuran mediante sus componentes y relaciones
un ámbito de estudio
Teorías Científicas
Nivel Empírico
Cúmulo
de observaciones operadas en la Realidad
Investigación Empírica
Las tradiciones de investigación en sociología
De acuerdo con Rafael Farfán (1993) podemos identificar al menos cinco tradiciones de pensamiento sociológico, cada una de ellas con diferentes presupuestos epistemológicos, ontológico-sociales y metodológicos.
Positivismo Sociológico.
La tradición positivista inaugura la reflexión específicamente sociológica y se remonta en sus antecedentes al pensamiento de Claude Henry de Saint Simón y su discípulo Auguste Comte. Preocupados por ruptura del orden social que trajo consigo la Revolución Francesa, Saint Simon y Comte creyeron necesaria una nueva ciencia que arrebatara la reflexión social a la filosofía ilustrada. Para ellos la nueva ciencia de la sociedad debería estar basada en la observación y en la contrastación de los hechos sociales y no en ideologías revolucionarias o en ficciones metafísicas.
Saint Simon concebía a la sociedad como un macro-organismo compuesto de sistemas funcionales cuyo principal componente era la industria. La nueva ciencia social debía constituirse en una “fisiología social” cuyo propósito sería orientar las decisiones políticas para restablecer el orden perdido y conducir a la sociedad hacia el progreso. Comte, por su parte, estableció las líneas generales para la creación de la nueva ciencia dentro de las últimas lecciones de su monumental Curso de Filosofía Positiva. Considerado el padre de la sociología, Comte concibió a esta ciencia como una Física Social dividida en una parte “estática” y una parte “dinámica”. La “estática social” se encargaría de establecer las leyes que permiten el mantenimiento de las estructuras sociales, mientras que la “dinámica social” debería estudiar el proceso de cambio social a fin de descubrir las leyes que orientan a la sociedad hacia el progreso.
A esta tradición pertenecieron también Herbert Spencer con su enfoque evolucionista de la sociedad y Emile Durkheim a quien se debe la primera metodología especifica para la sociología expuesta en su obra clásica “Las Reglas del Método Sociológico”. Es también en este libro que Durkheim definió con elegancia y con apego a su tradición al objeto de estudio de la sociología:
“La Sociedad no es una mera suma de individuos, sino que el sistema formado por su asociación recíproca representa una realidad específica que tiene caracteres propios. Desde luego, no puede producirse una realidad colectiva si no están dadas conciencias particulares, pero esta condición necesaria no es suficiente. Además es necesario que estas conciencias estén asociadas, combinadas, y combinadas de cierto modo; es de esta combinación de lo que resulta la vida social y, por tanto, es esta combinación lo que la explica. Al agregarse, al penetrarse y fusionarse las almas individuales dan origen a un ser psíquico, si se quiere, pero que constituye una individualidad psíquica de un tipo nuevo. Es en la naturaleza de esta individualidad y no en la de las unidades que la componen, donde hay que ir a buscar las causas próximas y determinantes de los hechos que se producen en ella” (Durkheim, 1998: 160 – 161)
Para Durkheim la sociedad no puede reducirse a los individuos que de ella participan sino, por el contrario, constituye un orden autónomo y coactivo que establece los recursos y los límites que orientan la conducta colectiva. Son “hechos sociales” que poseen objetividad y que , por tanto, pueden ser tratados objetivamente como el cúmulo de “cosas” que existen en el mundo natural. Como sus antecesores positivistas, Durkheim consideró que la sociología debía tomar como base metodológica la observación de las estructuras sociales generales a fin de producir un conocimiento social similar al de las ciencias de la naturaleza.
La Tradición Histórico-Culturalista o Hermenéutica.
La tradición histórico-culturalista nacida en Alemania a principios del siglo XX tiene como antecedente el debate metodológico o “methodenstreit” protagonizado por las escuelas histórica y austriaca de economía. Opuesta al positivismo esta tradición reivindica el carácter particular e irrepetible de los fenómenos sociales a los que atribuye una significación cultural e histórica que debe ser interpretada por el científico social. Esta tradición tiene como principal representante a Max Weber, fundador de la “sociología comprensiva”que ha sido el punto de partida para la llamada “sociología de la acción”.
De acuerdo con Weber, la sociología es una “ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos” (Weber, 1999: ___). No toda acción puede ser considerada como ‘social’, de acuerdo con Weber, el tipo de acción que trata de interpretar la sociología es aquella cuyo sentido imputado por el actor está orientado a la acción de otros:
Por 'acción' debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo. La 'acción social', por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por el sujeto o los sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo." (Weber, 1999: ___)
La categoría de ‘sentido’ es una de las piezas fundamentales de la sociología en general y de la sociología de la acción en particular. Weber es el primer sociólogo que da a esta categoría un significado específico, colocándola en el centro de la metodología sociológica.
"Por 'sentido' entendemos el sentido mentado y subjetivo de los sujetos de la acción, bien a) existente de hecho: a) en un caso históricamente dado, ß) como promedio y de un modo aproximado, en una determinada masa de casos: bien b) como construido en un tipo ideal con actores de este carácter. En modo alguno se trata de un sentido 'objetivamente justo' o de un sentido 'verdadero' metafísicamente fundado. Aquí radica precisamente la diferencia entre las ciencias empíricas de la acción, la sociología y la historia, frente a toda ciencia dogmática, jurisprudencia, lógica, ética, estética, las cuales pretenden investigar en sus objetos el sentido 'justo' y 'válido'" (Weber, 1999: ___)
El sociólogo, para Weber, debe interpretar la acción social tomando como base el momento histórico-cultural en donde ésta se produce. Esta ‘relación a valor’ es arbitraria pues es el investigador quien elige el contexto de sentido que permite referir el sentido de la acción social para comprenderla y explicarla a través de un juicio de posibilidad objetiva. Con estos elementos es posible construir un caso ejemplar o ‘tipo ideal’ que servirá al sociólogo de modelo explicativo contra el cual contrastará los fenómenos sociales semejantes al estudiado. Con esta construcción metodológica, Max Weber emprendió el estudio del capitalismo tomando como base de su interpretación la ética del protestantismo europeo.
Teoría crítica de la sociedad.
La tradición crítica o teoría crítica de la sociedad. Heredera del materialismo histórico y el hegelianismo, esta tradición asume como principio el carácter eminentemente transformador y emancipador del conocimiento filosófico y científico. Nacida a mediados del siglo XX con el proyecto interdisciplinario de la Escuela de Frankfurt con pensadores como Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, la teoría crítica se mantiene vigente y renovada en la obra del alemán Jürgen Habermas.
La teoría de sistemas en sociología
La tradición representada por la teoría de sistemas en sociología fue inaugurada por Vilfredo Pareto en el siglo XIX. A mediados del siglo XX el sociólogo norteamericano Talcott Parsons desarrolló una teoría general de la sociedad uniendo el paradigma estructuralista con el funcionalismo. La obra de Parsons constituye hasta la fecha uno de los intentos más ambiciosos de explicación teórica del orden social. En la antesala del siglo XXI el alemán Niklas Luhmann, discípulo de Parsons, radicaliza los planteamientos de la tradición sistémica nacida en la biología para generar una teoría de sistemas en sociología que identifica como elemento central de la sociedad a la comunicación. Para esta tradición, lo social puede ser descrito como una estructura auto-generativa (sistema) capaz de modificarse incrementando su complejidad y diferenciación bajo la premisa del contacto con su entorno.
El interaccionismo simbólico.
El interaccionismo simbólico desarrollado en los Estados Unidos por la Escuela de Chicago con autores como John Dewey y George Herbert Mead y cuyo representante actual sería el alemán Hans Joas. Heredera del pragmatismo norteamericano esta tradición concibe a lo social como un entramado constituido por intercambios simbólicos, acciones o comunicaciones, orientadas y constantemente redefinidas por los actores en función de sus consecuencias prácticas.
A
pesar de las diferencias sustanciales que presentan las formulaciones teóricas
de los representantes de una misma tradición, podemos reconocer entre
ellos un “aire de familia” en cuanto a los compromisos meta-teóricos
por ellos asumidos lo que brinda unidad y asegura la continuidad de cada tradición.