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El campo y los umbrales de la semiótica de Umberto Eco
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Antonio Berthier
Conocimiento y Sociedad
http://www.conocimientoysociedad.com
En los dos capítulos que abren su texto “la estructura ausente” (1989), Umberto Eco plasma lo que a su juicio son el campo y los umbrales de la semiótica. Para Eco, resulta relevante la distinción entre concebir a la semiótica como disciplina con un objeto de estudio y un método unificado; o bien, como un campo de estudio donde convergen diferentes estudios provenientes de diversas disciplinas y que coinciden de manera más o menos uniforme en el tratamiento de determinados objetos. Partiendo de esta distinción, el autor considera que la semiótica no posee aún el grado suficiente de coherencia interna como para ser considerada una disciplina, sin embargo si tiene claro el criterio a seguir por toda investigación para legítimamente inscribirse en el campo de la semiótica:

“Al emprender nuestra enumeración, hemos de proponer como hipótesis de trabajo que queda establecida una investigación semiótica cuando se supone que todas las formas de comunicación funcionan como emisión de un mensaje basados en códigos subyacentes. Es decir, que todo acto de performance comunicativa se apoya en una competence preexistente.” (Eco,1989: 11)

De acuerdo con esta hipótesis, el campo de la semiótica estaría conformado por todos aquellos estudios que consideran a la comunicación de cualquier naturaleza como la emisión de un mensaje ejecutada a partir de códigos preestablecidos de cuyo conocimiento depende la competencia comunicativa de los participantes. Eco ofrece un catálogo pormenorizado de investigaciones semióticas que van desde  los procesos que reconoce como "naturales" o espontáneos, hasta los procesos culturales y complejos (Eco, 1989:12-21):

1.
Zoosemiótica: estudio de los sistemas de comunicación animal.
2.
Señales Olfativas: sobre el valor connotativo y denotativo de los olores.
3.
Comunicación Táctil: sobre las convenciones sociales ligadas al contacto de la piel con los objetos y los otros.
4.
Códigos del Gusto: estudios sobre las convenciones sociales referidas a los sabores así como a la preparación y disposición de los alimentos.
5.
Paralingüística: estudio de los rasgos suprasegmentales (tonos de la voz) y cinestésicos (movimientos) que adquieren valor significativo.
6.
Semiótica Médica: estudio que abarca tanto los índices naturales de interpretación diagnóstica (síntomas), así como la
terminología de las ciencias de la salud.
7.
Códigos Musicales: estudio de los sistemas significativos y de representación dentro de la música como son la notación y formalización musical, la onomatopeya, la denotación y connotación de la música y las connotaciones estilísiticas.
8.
Lenguajes Formalizados: estudio de las lenguas escritas.
9.
Códigos y Mensajes Estéticos: estudio sobre las convenciones que permiten la  significación de las obras de arte.
10.
Comunicación de Masas: estudio de la producción, recepción y significado de la comunicación en el contexto de la sociedad industrial de masas.
11.
Retórica: estudios sobre la persuación.

La delimitación del campo semiótico obtenida a partir de la definición de comunicación propuesta por Eco dibuja en forma clara el perfil estructural que comparten a su juicio los estudios semióticos: investigaciones sobre las disposiciones estructurales (para el caso de los animales) como sobre las convenciones sociales que determinan la competencia para ejecutar (performance) e interpretar mensajes codificados (señales) en determinados contextos de significación. Esta concepción, sin embargo, resulta problemática dentro de otro campo de estudio académico al que la semiótca se encuentra irremediablemente ligada: el campo de los estudios sobre comunicación.

En efecto, si consideramos las reflexiones de Eco desde el punto de vista del campo semiótico, queda perfectamente delimitado el tipo de enfoque (que no del objeto) que individualiza a una investigación semiótica: concebir a la realidad como una realidad semántica, estructurada desde una serie de reglas que al ser correctamente aplicadas generan un universo de significado y posibilitan no sólo a la realidad en sí misma sino además su estudio: los elementos que configuran semánticamente a la realidad de cualquier orden otorgan, al mismo tiempo, el marco teórico-epistemológico para su tratamiento. En este sentido, el lingüista tiene en la lengua -aquí entendida como un sistema de signos o representaciones- no sólo el código de significación que estructura a los actos lingüísticos, sino además, el principio de construcción metalingüística que permite su labor de estudio. Pero si bien esta delimitación del campo semiótico conlleva el beneficio de otorgar un "aire de familia" eminentemente estructuralista a todas las investigaciones contempladas en él, para el caso del campo de la comunicación tiene un efecto nada benéfico.

Al igual que la semiótica, los estudios de comunicación presentan una serie de problemáticas comunes que permiten individualizar a la comunicación como un campo de estudio aunque no como una disciplina plenamente definida. Sería el sociólogo Harold Lasswell (1902 - 1978) quién, en buena parte definiría las áreas problemáticas más importantes a tratar por los estudios en comunicación. En su obra temprana, particularmente en su clásico "
Propaganda Techniques in the Worl War" (1938) Lasswell estableció las cinco dimensiones de análisis que se deben considerar en los estudios sobre la propaganda:

1.
Análisis del Control Medíático: el área de los estudios sobre los comunicadores.
2.
Análisis del Contenido Mediático: el área reservada al estudio de los mensajes (análisis de contenido).
3.
Análisis de los Soportes Comunicativos: el área correspondiente al análisis de los medios de comunicación.
4.
Análisis de la Audiencia: el área dedicada a los estudios sobre la audiencia.
5.
Análisis de los Efectos Mediáticos: el área que trata los efectos que tiene la exposición a la comunicación.

La gran ventaja de esta diferenciación “tópica” del campo de la comunicación es la apertura que supone con respecto a la utilización de herramientas conceptuales y compromisos teóricos diversos y en gran medida contrastantes.
(1) El aparentemente limitado abanico de áreas problemáticas a tratar dentro del campo de la comunicación se ve compensado, de alguna forma con la flexibilidad que ofrece  para la inclusión de perspectivas paradigmáticas y para la investigación inter-disciplinar. Esta flexibilidad contrasta con la extrema amplitud de problemas a tratar que le otorga Eco en su texto a la semiótica pero que, al parecer, no ofrece muchas posibilidades a la utilización de enfoques no comprometidos con la corriente estructural. De aquí se desprende que Eco considere dentro de sus hipótesis acerca de los umbrales de la semiótica la posibilidad de tratar prácticamente todas las manifestaciones culturales desde un punto de vista semántico, esto es, como comunicación gobernada por reglas a merced de las cuales deviene comunicación significativa:

"En la cultura cada entidad puede convertirse en un fenómeno semiótico. Las leyes de la comunicación son las leyes de la cultura. La cultura puede ser enteramente estudiada bajo un punto de vista semiótico. La semiótica es una disciplina que que puede y bede ocuparse de toda la cultura." (Eco, 1989: 33)

Esta pretensión de Eco no parece distar mucho de aquella pretensión originaria del estructuralsmo establecida por Ferdinand de Saussure cuando designaba como una de las tareas de la lingüísitica derivar las leyes que rigen todos a los fenómenos de la historia a partir del descubrimiento de las leyes generales que rigen a todas las lenguas. El campo brindado por Eco a la semiótica es, en efecto, tan amplio como el brindado por Saussure a la lingüística, el enfoque de ambos, por el contrario, es demasiado estrecho.

Contrariamente a la forma cómo Eco contempla desde la semiótica a la comunicación, nosotros podemos afirmar que esta realidad sui generis de lo comunicativo no se agota en un punto de vista estructural, no puede verse reducida solamente a una dimensión lingüística o como la transmisión cuasi ontológica de una "pelota" informativa. El evento comunicativo se encuentra revestido de una complejidad que sólo puede aspirar a ser comprendida mediante la intervención de diferentes disciplinas y enfoques. La comunicación es, por decirlo de una manera poco específica y apresurada, un objeto trans-disciplinar, es un trans-objeto cuya naturaleza ha demandado el aumento de problemáticas y perspectivas incluso mutuamente excluyentes.
(2) El campo de los estudios de comunicación se redefine constantemente a raíz de su propia diversidad y corriendo el riesgo de no profundizar dentro de un sólo enfoque. Cada nuevo derrotero explorado por las disciplinas que lo componen habrá de proyectarse a alguna de las dimensiones de la comunicación, sean las establecidas por Lasswell o las que han surgido o las que surgirán después de un siglo de investigaciones dentro del campo. En este sentido, la dirección que tome este desarrollo es impredecible pero la ganancia cognoscitiva se encuentra relativamente garantizada.
Referencias


Eco, Umberto. (1989).
La estructura ausente: introducción a la semiótica. Lumen, Madrid.

Lasswell, Harold D. (1938).
Propaganda Techniques in the World War. Peter Smith, New York

Notas

(1) Baste recordar el caso del debate dentro del área del análisis de medios ocurrido en la década de los sesenta y protagonizado por al menos dos perspectivas excluyentes dentro del análisis sociológico de la cultura: por un lado la sociología académica funcionalista representada por Merton y Lazarsfeld, y por el otro la teoría crítica de la sociedad, representada por Adorno y Horkheimer. Aunque ambas perspectivas eran inconmensurables compartían una preocupación común que las insertaba dentro del campo de los estudios en comunicación.

(2) Esto resulta evidente si consideramos las observaciones cada vez más comprometidas con la perspectiva de la complejidad que desde la biología, la cibernética y la sociología se han realizado sobre la comunicación desde finales del siglo XX a la fecha.