Teoría del Conocimiento
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El Idealismo
Segunda parte: el problema de la realidad
Antonio Berthier
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO
En la filosofía de Descartes, como en toda la filosofía idealista, cobra relevancia el problema de cómo adquirir certeza acerca de los conocimientos que presumimos tener sobre el mundo. El problema relativo a la elucidación por parte de la filosofía de la sustancia o la consistencia de la realidad, herencia del pensamiento filosófico realista, se ve reemplazado en la filosofía moderna por un problema previo: cómo obtener un criterio universal que nos permita corroborar que los conocimientos producidos por la ciencia son efectivamente conocimientos. El llamado "Problema del Conocimiento" sobre el origen, fundamento y principio de validez del conocimiento científico se convierte en el problema central de la nueva filosofía. Surge entonces la pregunta de cómo alcanzar este criterio de validez cuando lo único que parecemos tener para alcanzarlo es, de acuerdo con Descartes,  nuestro propio pensamiento. La respuesta que fragua el filósofo durante sus años de fértil escepticismo y labor autodidacta parece simple: la duda ejercida por "el buen sentido" de manera metódica, arrojada sobre cualquier materia con el propósito de hallar sobre ella alguna certeza.

Al poner en duda los conocimientos existentes para someterlos al "Juicio de la Razón", Descartes convierte a la duda en el método para encontrar la certidumbre en el conocimiento y con ello la indubitabilidad del nuevo saber filosófico y científico. Sin embargo el hallazgo de Descartes va más allá de un nuevo procedimiento para pensar: con esta condición de "dudar de todo", autoimpuesta por el propio pensamiento, éste se descubre así mismo como algo próximo, una sustancia in-mediata a sí misma, el inevitable punto de partida del cual se desprenderán todos los conocimientos posibles.
Parménides
(-515- -445)
Fuente: Departamento de Filosofía de la Universidad de Massachusetts.
Esta condición de in-mediatez del pensamiento con respecto a sí mismo revela un problema que permanecía velado a los ojos ingenuos del realismo: dado que el conocimiento era el resultado de la formulación rigurosa de conceptos universales que contenían la esencia de las cosas a la manera de un reflejo o representación fiel de las mismas, resultó ser este reflejo un producto de la mediación que se introduce en el proceso cognitivo con la formación del concepto. Dicho de otra manera, el concepto,  en tanto que re-presentación de una realidad ontológica cuya existencia se daba por sentada, era digno de toda confianza si a él se llegaba por los métodos discursivos tradicionales de depuración de las intuiciones.
pensando la cosa. La cosa, en sí misma es mediata en tanto que nunca nos es realmente próxima y requerimos del pensamiento para aproximarnos a ella. Por el contrario, entre el pensamiento y la conciencia que piensa, no hay absolutamente nada. Su existencia es indubitable ya que es lo único que se manifiesta a la conciencia de manera clara y distinta; la duda no puede cernirse sobre el pensamiento sino sólo sobre aquello que se encuentra más allá de él. La res cogitans (cosa o sustancia que piensa) es la única cosa de la que puede el "buen sentido" dar fe.

Hemos alcanzado aqui el punto de partida del Idealismo en tanto que Epistemología propiamente dicha: si lo único que se manifiesta de forma indubitable ante la Razón es el “Yo” (
res cogitans), ¿cómo podemos a partir de él tener certeza acerca de la existencia del mundo? Si lo único de lo que puede la Razón brindar constancia de existencia es el yo ¿cómo otorgarle estatuto ontológico a un mundo del cual practicamente no nos consta nada? Para el Idealismo la realidad deja de estar supuesta, se convierte en una realidad problemática ya que no tenemos garantía alguna de que las cosas que en ella reconocemos posean existencia más allá de nuestro pensamiento. Ningún pensamiento acerca del mundo nos ofrece garantía alguna de que  efectivamente la cosa pensada en él posea correspondencia a algo que sea externo al propio pensamiento. Es así como el Problema del Conocimiento en el Idealismo involucra un problema previo a todo conocimiento ya establecido: el problema de su realidad.

La solución al Problema de la Realidad se inicia con la distinción establecida por Descartes entre dos tipos de pensamientos:
los pensamientos embrollados y los pensamientos claros y distintos.
PRIMERA PARTE
Sin embargo, a la luz del idealismo, el concepto por sí mismo no ofrece garantía alguna de fidelidad con respecto a la realidad "representada" ya que se encuentra legitimado únicamente por el supuesto realista básico establecido por Parménides según el cual la esencia de las cosas es inteligible por la vía de la reflexión. En su ingenua credulidad el planteamiento realista confunde al "conocer" con el "ser", la existencia del mundo inteligible se da por supuesta y con ella la legitimidad y validez del concepto que refleja la esencia de ese mundo.  Al introducir la duda metódica y poner en tela de juicio a la realidad misma y su inteligibiidad el concepto se nos revela incierto, resulta ser ampliamente discutible ya que no se puede garantizar que se ajuste fielmente a la cosa.

Descartes supera la mediación del conocimiento al distinguir que lo único que realmente nos es inmediato cuando hablamos de conocimiento es el pensamiento: la única certeza posible que podemos encontrar cuando pensamos una cosa es el hecho mismo de que estamos
Los Pensamientos Embrollados

No poseen claridad en cuanto a las partes que los componen ni pueden diferenciar lo pensado en ellos de lo pensado en otros pensamientos.
Los Pensamientos Claros y Distintos

Son aquellos cuyas partes compositivas están claramente diferenciadas y sus objetos se distinguen claramente de los objetos de otros pensamientos.
Para Descartes el Mundo Sensible esta compuesto de Pensamientos Embrollados, lo que hace incierta su existencia tal y como nos la representamos. Pero las ideas claras y distintas acerca del Mundo solo pueden ser verdaderas ya que siendo en si mismas claras y distintas son Ideales.

Las
Ideas Claras y Distintas al ser productos ideales de nuestro pensamiento eliminan las irregularidades y contingencias cualitativas del Mundo Sensible reduciéndolo a su substancia extensa (Res Extensa), cuantitativamente mensurable. En este sentido, para el filósofo, los Pensamientos Claros y Distintos acerca de la Realidad son aquellos que mediante el formalismo matemático y la mensurabilidad física extraen la Sustancia Geométrica del Mundo mostrándonos sus propiedades cuantitativas. La Res Extensa derivada necesariamente de la Res Cogitans constituye el legítimo conocimiento del Mundo.El Problema del Conocimiento acerca de cómo validar al conocimiento científico, es resuelto por la propia ciencia al convertir la realidad sensible, inespecífica e irregular, en una realidad ideal de carácter geométrico. Al abstraer el mundo sensible mediante formas geométricas la Ciencia Moderna nos proporciona una imagen (idea) clara y distinta de la realidad.

A fin de demostrar el carácter indubitable de los Pensamientos Claros y Distintos, Descartes recurre a la demostración ontológica de la existencia de Dios partiendo del siguiente razonamiento:

Toda figura geométrica, al ser formal y abstracta (racional) constituye en nuestro pensamiento una idea clara y distinta que contiene en su definición la evidencia de su propia existencia. De la misma forma, siendo la idea de Dios clara y distinta es además una idea de la que no podemos dudar ya que contiene dentro de sí, necesariamente, su existencia en tanto que sustancia infinita (
Res Infinita).

Las ideas claras y distintas adquiridas mediante al bien conducida razón son indubitables, constutyen el único y legítimo conocimiento tal y como se demuestra al plantearse la existencia de la idea perfecta de Dios.

Queda así conformada para Descartes la Triple Sustacialidad de lo Real:

La Res Cogitans o Sustancia Pensante.
La Res Infinita representada por Dios.
La Res Extensa o el Mundo Físico.


Dios será el vínculo ontológico entre la res Cogitans y la Res Extensa ya que éstas se encuentran necesariamente divididas. El conocimiento de la Res Extensa o Mundo de las extensiones Geométricas queda garantizado con la comprobación ontológica de la Res Infinita. Todo conocimiento del Mundo, para el Idealismo cartesiano, quedará cifrado en Ideas.
El Problema del Conocimiento
Teoría del Conocimiento

Berhier, A., (2005) "El idealismo. Segunda parte: el problema de la realidad" en Conocimiento y Sociedad.com [En línea]. Disponible en: http://www.conocimientoysociedad.com/el_idealismo_2.html
René Descartes
(1596 - 1650)
Referencias:

Descartes, R., (1998) Discurso del Método. Tecnos, Barcelona.

Hernández., J. (2005) Epistemiología y sentido común. UAM-Azcapotzalco, México.

Morente, M., (2002) Lecciones preliminares de filosofía. Porrúa, México.