Sobre la Comunicación Intercultural

Antonio Emmanuel Berthier

De acuerdo con Miguel Rodrigo Alsina (1999), la reflexión sobre la comunicación intercultural se ha venido fortaleciendo debido a la configuración que presenta la sociedad global desde finales del siglo XX a la fecha en tres órdenes:

1. La tendencia al debilitamiento del Estado nación como referente universal de la unidad política.
2. La globalización de los mercados y los sistemas financieros.
3. El avance tecnológico de los sistemas de telecomunicación que incrementan los flujos informativos internacionales.

Este perfil global de la sociedad moderna ha propiciado, a juicio del autor, la necesidad de plantearse como objeto de reflexión científica la eficacia, las características, las consecuencias y los problemas que enfrenta el contacto comunicativo cuando este se realiza en condiciones de interculturalidad, esto es, cuando los participantes de la comunicación pertenecen a culturas diferentes o al menos no comparten los mismos referentes simbólicos.

Para Asunción-Landa (1986) la comunicación intercultural se encuentra orientada al estudio y resolución de los problemas de comunicación en contextos interculturales. Para lograr este objetivo se requiere problematizar el impacto de los aspectos culturales dentro de la comunicación con el própósito de descubrir formas de intercambio simbólico que permitan a los individuos alcanzar la aceptación de puntos de vista provenientes de contextos culturales alternativos. Esta concepción involucra dos supuestos teóricos importantes: por un lado, la concepción de cultura como sistema de símbolos compartidos, establecidos por una comunidad para relacionarse con su ambiente físico, psicológico y social; por otro lado, concibe a la comunicación como un proceso de transmisión de mensajes suceptibles de ser "codificados" e interpretados con arreglo al patrimonio simbólico proporcionado por la cultura (Asunción-Landa, 1986:184-185). Estos dos elementos teóricos nos permiten vincular a los estudios interculturales con el ámbito de los "
cultural studies" o estudios del campo de la comunicación que se basan precisamente en el concepto de cultura.

El papel de los estudios culturales dentro del campo teórico de la comunicación no es nuevo pero si muy importante en tanto que ha permitido descubrir como factores exógenos a la comunicación tales como los códigos lingüísticos, los sistemas de creencias, la clase social y los sistemas de valores intervienen dentro de la producción y entendimiento comunicativo. La comunicación intercultural considera estos elementos pero proyectados a nivel global y referidos unos a otros aceptando entre ellos la existencia de posibles equivalencias semánticas.

Si bien desde el punto de vista teórico el interés por la dimensión intercultural de la comunicación está justificado por la relevancia misma que conlleva el planteamiento,  hay dos aspectos que parecen ser problemáticos con respecto al interés cognoscitivo que evidencian algunos de sus representantes y al diagnóstico acerca de la configuración social que da origen a los estudios interculturales.

En cuanto al primer aspecto, si bien Asunción-Lande afirma que “la comunicación intercultural puede ayudar a crear una atmósfera que promueva la cooperación y en entendimiento entre las diferentes culturas” (Asunción-Lande, 1986:179), para algunos de sus representantes, el estudio de la interculturalidad parece tener un fin técnico empresarial. Como la propia autora reconoce, existe a nivel internacional un interés creciente por parte de gobiernos, organizaciones profesionales y círculos empresariales por la formación de cuadros gerenciales tendientes a la implementación de programas de capacitación en comunicación intercultural. Este interés ha dado lugar al surgimiento de publicaciones especializadas, talleres y seminarios sobre el tema. En este sentido, la comunicación intercultural aparece como un tópico más del campo de la administración de los negocios, como un tema de “moda” cuya importancia radica en la formación de hombres de negocios capaces de sortear los obstáculos y aprovechar las oportunidades que brindan el contacto tecnológico con nuevos mercados culturales. El logro de tales objetivos requiere de una serie de consideraciones que, si bien pueden estar teóricamente sustentadas, no dejan de sonar a instrucciones de manual de éxito empresarial:

Sensibilidad con respecto a las diferencias culturales.
Reivindicación de la singularidad cultural.
Tolerancia a la ambigüedad comunicativa.
Disposición a la aceptación de lo inesperado.
Capacidad de aceptación de alternativas culturales.
Expectativas reducidas de efectividad comunicativa.

Este no es el único aspecto problemático en cuanto a la génesis de los estudios interculturales. La lectura que hace Rodrigo Alsina de la configuración del "mundo intercultural" debe ser tomada con algunas reservas. Si bien es cierto que el mundo posterior a la Guerra del Golfo Pérsico posee una configuración geopolítica diferente a la que prevalecía durante los años de la Guerra Fría, la importancia del Estado nacional no necesariamente ha decrecido en su papel de unidad política y estratégica fundamental. Evidentemente los intereses que han motivado las más recientes conflagraciones entre naciones se identifican y adquieren sentido sólo cuando se les vincula con intereses estratégicos relacionados con la seguridad nacional y la soberanía de los Estados nacionales involucrados. Esta reserva debe ser aplicada también a la evidente interdependencia de los centros financieros a nivel mundial, sobre todo si consideramos que las crisis económicas internacionales no son algo exclusivo de la era de la globalizción, como tampoco lo ha sido la falta de arraigo nacional del capital financiero.

En el caso del sistema de los medios de comunicación si bien es cierto que el estado actual  de la tecnología permite un flujo de información que trasciende los referentes nacionales, también es cierto que el acceso a esta tecnología no se encuentra distribuido equitativamente y sólo algunos sectores de la población mundial pueden entrar en contacto con este flujo informativo. Hay que añadir el hecho de que la producción de la información se encuentra también estandarizada lo que tiene como consecuencia que aunque, en efecto existen flujos internacionales, éstos son más o menos homogéneos debido a la propia unificación de los estilos narrativos: entrar en contacto con la información producida en un lugar del mundo no supone necesariamente entrar en contacto con los valores culturales de ese lugar sino con un estilo narrativo propio de un medio de comunicación. Esto se debe, desde luego, a un tercer factor que hay que considerar con respecto a los medios de masas: la propiedad.  Las corporaciones de medios que "enlazan" a diferentes culturas son propiedad de determinadas compañías transnacionales que definen el contenido a partir de criterios de selección también más o menos estandarizados: lo que a nivel internacional sea relevante como contenido informativo depende más de las políticas del medio global que lo selecciona y transmite que de los valores culturales del lugar donde se genera el mensaje.

Finalmente, cabe destacar con respecto a la comunicación intercultural que la concepción de comunicación que la sostiene, anclada en el concepto de cultura como sistema de símbolos, corre el riesgo de excluir de su perspectiva de análisis ámbitos comunicativos más complejos no reductibles una visión estructural (semiótico) del orden social como son aquellos que consideran la dimensión cotidiana (pragmática) de la construcción del  significado de las prácticas sociales y las concepciones de comunicación comprometidas con la perspectiva de la complejidad.

 

Referencias


Asunción-Lande, Nobleza. (1986). Comunicación intercultural. En la comunicación humana de Carlo Fernández Collado. McGraw Hill, México.

Rodrigo Alsina, Miquel. (1999).
La comunicación intercultural. Anthropos, Barcelona.

Regresar al índice

“[La comunicación intercultural] es el proceso de interacción simbólica que incluye a individuos y grupos que poseen diferencias culturales reconocidas en las percepciones y formas de conducta, de tal forma que esas variaciones afectarán significativamente la forma y resultado del encuentro.”
Asunción-Lande