Teoría del Conocimiento
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La Realidad del Conocimiento
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Uno de los problemas capitales para la reflexión filosófica del conocimiento lo constituye el tratar de definir el estatuto que poseen los objetos del conocimiento con respecto a la realidad pero considerándolos no desde el punto de vista de su naturaleza ontológica sino cognitiva. Dado que éste problema implica una revisión de lo que en esencia es el conocimiento podemos identificar en él aspectos anteriores a toda consideración de validez del conocimiento ya establecido y ubicarlo en un punto intermedio entre la Teoría del Conocimiento o Gnoseología y la Teoría de la Ciencia o Epistemología.

El problema de la Realidad del Conocimiento se hace presente si tomamos seriamente el planteamiento idealista de la inmediatez del pensamiento con respecto de sí mismo como agente “creador” de toda realidad cognoscible. Al designar Descartes al Yo como Res Cogitans (sustancia pensante) punto de partida y origen de toda la concatenación de ideas claras y distintas que constituyen los conocimientos que tenemos acerca del “mundo”, sin proponérselo hizo evidente una distinción que había permanecido en el punto ciego de la tradición gnoseológica occidental: la diferencia entre Realidad e Inferencia de la Realidad.
Wilhelm Leibniz
Antonio Berthier
Realidad / Inferencia de Realidad
Ubicándonos en el primer elemento de la distinción la realidad del conocimiento aparece como cosa en sí, mediata e inespecífica. Es esta realidad un universo independiente de las percepciones y representaciones que de él nos hacemos; constituye un mundo autónomo, externo, ajeno completamente al yo y susceptible de ser descubierto por la filosofía y la ciencia. Desde un punto de vista epistemológico correspondería a la realidad trascendente, al noumeno kantiano.

En el otro extremo de la distinción nos enfrentamos a la realidad que sólo es realidad para el Conocimiento. Una realidad surgida como producto de una labor de inferencia, de operaciones racionales que pueden o no involucrar a la experiencia sensible. Es esta realidad una derivación lógica de los datos que de los sentidos condensa la experiencia  y cuya existencia se presume a partir de esta información. No es una realidad en sí, sino una realidad derivada, formal, eminentemente   racional y de naturaleza ideal.

Al considerar seriamente esta distinción podemos reconocer las implicaciones que de ella se derivan en el ámbito epistemológico en cuanto a la certidumbre que podemos tener acerca de una representación  cuyo origen o basamento cognitivo se encuentra o bien en la facticidad del mundo o bien únicamente en el pensamiento. Este es el problema de la Realidad del Conocimiento que trata de establecer el tipo de realidad que subyace al conocimiento ya sea objetiva y carente de mediación, ya sea subjetiva (ideal) y necesariamente mediada. De cómo se responda esta pregunta dependerá que se siga o no a una reflexión epistemológica o se regrese a la mera gnoseología.
Karl Marx
Una primera forma de responder al Problema de la Realidad corresponde al Materialismo Gnoseológico. Éste asume con respecto al problema anterior una posición que podemos ubicar dentro del primer término de la distinción: opta por la objetividad de un conocimiento que incorpora dentro de sí al objeto mismo del conocimiento. Para el Materialismo el conocimiento no puede diferenciarse nunca de la realidad que se pretende conocer ya que ésta forma parte integral de la forma y la materia misma del discurso científico: la totalidad de los objetos existentes son susceptibles de ser incorporados cognitivamente por la vía sensorial y dispuestos al interior de la ciencia bajo la forma de proposiciones lingüísticas o signos.
De acuerdo con éste planteamiento no existe diferencia entre el objeto de estudio y el discurso científico que lo incorpora como conocimiento. El Materialismo plantea de esta manera la objetividad consustancial del conocimiento: el conocimiento que poseemos del mundo no puede ser distinto del mundo mismo, de su configuración y consistencia.

Russell, citado por José Hernández Prado(1), afirma la "pragmática del sentido común" representada por el Materialismo en el sentido de derivar el carácter objetivo de nuestros conocimientos sobre el mundo a partir de las relaciones prácticas que establecemos con ellos. Esta afirmación resulta ingenua desde el punto de vista defendido por el idealismo con respecto a la necesaria mediación racional que existe entre estos objetos y las representaciones (conocimientos) que de ellos poseemos.
En este sentido, el Materialismo constituye una reducción ontológica del fenómeno del conocimiento: el conocimiento es algo que tiene lugar entre dos cosas, un sujeto cognoscente y un objeto cognoscible, donde el segundo es absorbido por el primero, incorporado bajo la forma de proposiciones lingüísticas que ostentan un carácter objetivo y cuya validez provienen de la utilidad práctica que evidencian en nuestras relaciones con el mundo.

Para la solución Materialista la realidad es siempre una realidad en sí, aproblemática, susceptible de ser conocida, "descubierta" revelada bajo la forma de signo por nuestros sentidos. El conocimiento, por lo tanto, contiene en sí mismo garantía de objetividad, es un conocimiento válido per se en tanto que la materialidad del objeto se impone al agente cognoscitivo por la vía de la representación simbólica (signo) que de él construyeron los datos de los sentidos.
En el Materialismo la Pregunta por la Realidad del Conocimiento queda restringida al ámbito de la Gnoseología ya que el único problema legítimo consiste en determinar cuáles son los elementos que entran en juego dentro del proceso de conocimiento. No cabe en el Materialismo reflexión epistemológica alguna. Esta puerta quedará reservada dentro de la filosofía moderna al Idealismo y su aceptación del necesario carácter subjetivo y mediado del conocimiento.


(1) Hernández Prado, J.(1995)
Problemas del Conocimiento. UAM-Azczpotzalco, México.
El Idealismo: Primera Parte
Berthier, A., (2005) La realidad del conocimiento. En Conocimiento y Sociedad. com [En lìnea]. Disponible en: http://www.conocimientoysociedad.com/realidad_conocimiento.html.